Quien pronuncia lo que quiere, obtiene lo que necesita

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Las palabras están estrechamente conectadas con nuestra actitud, y a la vez con nuestras creencias. Nos podríamos preguntar que fue primero ¿el huevo o la gallina? ¿Nuestra actitud y creencias dan lugar a nuestras palabras, o las palabras condicionan nuestra actitud?  Creo que la influencia es en ambas direcciones.

Debemos cuidar el uso de nuestro lenguaje, ya que es una herramienta muy poderosa para condicionar los resultados en nuestra vida.

Si observamos detenidamente como habla una persona nos daremos cuenta de las creencias que están detrás de sus palabras, generalmente a nivel subconsciente.

El poder de nuestras palabras es tan grande que con ellas podemos crear o destruir.

Nuestras palabras tienen el poder de crear o de destruir. Un ejemplo sencillo que se me ocurre es el de la amistad o el de una relación de pareja. Depende el futuro de esa relación de la manera que es cultivada por ambas partes. Cualquier palabra fuera de lugar podría generar una separación en la relación.

Es importantísimo cómo decimos lo que queremos decir, el uso que le damos a nuestro lenguaje.

Si quieres algo debes pedirlo

Algo que parece muy básico, muchas veces no lo suele ser: si quieres algo debes pedirlo. Y porqué sucede esto: porque pasamos dedicando mucho de nuestro tiempo a quejarnos y a lamentarnos de las cosas que salen mal, que perdemos de vista el foco, o mejor dicho nuestro cerebro pone el foco en esas cosas y no en nuestros anhelos y objetivos.

Nuestro cerebro no entiende los mensajes en negativo. Por ejemplo, si yo te digo que no pienses en un elefante rosado, probablemente sea lo primero que te viene a la mente. Se hizo un experimento en un colegio donde en vez de poner carteles indicando que “no griten” , pusieron otros que decían “hablar en voz baja”, y los resultados fueron muy contundentes.

Así que hay que poner atención cuando hablamos, y expresarnos en positivo, manifestando lo que realmente anhelamos, saliendo de la actitud de victima quejosa que termina obteniendo lo que no quiere.

Si digo no puedo, es cierto ¡no puedo!

“Tanto si crees que puedes como si no, tienes razón”

Si digo no puedo, es cierto. Pero si digo puedo también es cierto. Queremos abundancia, paz, energía y felicidad en nuestra vida, pero escuchamos que de nuestra boca sale todo lo contrario.

De nuestras palabras depende nuestro futuro, así que comencemos a cambiar nuestra vida expresándonos positivamente.

Pablo Andrés – El arte de viajar

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